Archive for abril 23, 2010


Me preocupa este siglo XXI. El colapso actual se arraiga en el hipercapitalismo, la tecnociencia, el hiperconsumismo y el hiperindividualismo. Estos factores convergen y crean un mundo de excesos, lleno de individuos desorientados. La desestabilización hipermoderna es total, está en todas las esferas de la vida y nos encontramos desarmados. Los puntos de referencia han cambiado y un ejemplo se encuentra en el arte contemporáneo. Sales de una exposición y te preguntas si lo que has visto es arte o no. Me podréis acusar de apocalíptico en el termino en el que habló Eco, me encanta. Pero matizo el colapso, la tecnología no es un horror, todo lo contrario, es una excelente herramienta que nos puede alejar de nuestros problemas más perentorios. Sin embargo no debe ser vista como un fin “per se”.
La velocidad nos conduce a un mundo irreal, virtual. La virtualización de la vida existe, pero hay que apostar por las emociones, por la sensualización de todo, y también de los objetos con el entorno. Es falso que la gente viva en el mundo virtual. Todos intentamos cuidar nuestro espacio sensitivo y experiencial. Las personas cada vez cuidan más el interior de su casa, priorizan el bienestar sensitivo.
Hoy tenemos una cultura fundada en lo inmediato, lo tenemos todo enseguida, pero para entender se necesita un poco de perspectiva.
Tenemos que volver a la enseñanza de la Historia para que los jóvenes tomen nuevos puntos de referencia. En segundo lugar, deberíamos constituir unos sistemas educativos que permitan a los jóvenes tener acceso a las personas, porque son ellas las que nos hacen evolucionar mucho más que las ideas. Y en tercer lugar, debería haber pasión para emprender cosas. Sé que esto es un ideal, pura utopía, pero una escuela tiene que formar a ciudadanos, a hombres que piensen y que sepan crear, no solamente aprender.

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El otro día recibí un mensaje el “feisbuk” para que me hiciese fan del Starbukcs de Puerto Banús. Se me ponen los pelos de punta al pensar que estos piratas estén desembarcando en nuestro litoral. A ver si nos enteramos, Starbucks apesta, apesta su modelo de negocio, su concepto y su café…

Starbucks no se configura como un espacio de ausencia como los gigantescos “Category Killers” de otros sectores como MacDonald´s, sino  un rincón íntimo donde personas elegantes pueden compartir, en palabras de los directivos de la compañía “un café… camaradería… amistad”. Es ese puntito New Age lo que nos asegura sentirnos diferentes. Detrás de sus cómodos silloncitos que nos hacen respirar como en el salón de casa (confieso que su mullido arrullo me gusta), se esconde un plan de dominio mercantil mundial. Starbucks ha reconocido abiertamente su deseo de penetrar sólo en los mercados donde puede “llegar a ser el principal minorista y la principal marca de café”. La idea consiste en saturar una  zona con tiendas hasta que la competencia en el ramo del café se haga tan feroz que las ventas bajen incluso en las propias tiendas Starbucks.  A diferencia de este gigante, las empresas individuales sólo pueden ganar    con una   tienda a la vez. El bombardeo por saturación de locales clónicos   es una estrategia de competencia minorista que sólo pueden aplicar las grandes cadenas. En España la franquicia pertenece al grupo VIPS, lo que garantizará algunas diferencias con su homóloga norteamericana.

¿Qué diferencia hay entre un local en Marbella o en Nueva York? Ninguna. Es lamentable que el universo clónico impuesto por el afán de generar marcas reconocibles globalmente genere tantos adeptos. Quizás las mentes simples y planas de muchos consumidores se sientan más seguras en un entorno siempre reconocible.

Qué decir de los astronómicos precios del café, un brebaje preparado a la americana donde sabor y aroma se pierden en gigantescos envases de papel encerado. Sinceramente, me gusta el sonido de una pequeña taza de loza o el cristal del vaso contra el que choca una cucharilla de metal (y no una excrecencia de plástico con forma de palito). Me gusta el café de verdad, corto, intenso y no los litros de sopa oscura que sirven en Starbuks a precio de oro. Así que por favor, no os dejéis enredar en las estrategias del buen rollito de esa gentuza, apestan.

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