Recuerdo que cuando explicaba a mis alumnos la teoría del posicionamiento, la fascinación que ejercía sobre ellos el marketing aumentaba poderosos enteros. Sin embargo, deberían existir límites en las estrategias de comercialización de productos así como en su promoción. Y digo deberían, en esta carrera por ser el primero, por ser la primera categoría en la mente de los consumidores, la ética es la gran perdedora.
Me desayuno, o mejor dicho me atraganto con la noticia publicada el sábado en El País, http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Doctor/recete/yogur/elpepisoc/20100424elpepisoc_1/Tes, de que las marcas de alimentación y aguas han convertido la consulta del médico de familia en su territorio de mercado. El problema, es que los líderes del mercado pueden hacer realmente lo que quieran y son invulnerables a corto plazo. Ya no se conforman con sus productos milagro. Pongamos el caso del “Actimel”, ese yogur que sirve para mejorar nuestras defensas, nuestras caquitas diarias y que hace más guapos a nuestros hijos. Ahora, incapaces de que la EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria) valide sus bondades curativas, han pasado al contra ataque. Y hay que reconocer que en esa batalla por la mente del consumidor, por ser el primer producto en la escalera del liderazgo, han cubierto todas las apuestas. Ahora nuestro médico de cabecera, cual galeno decimonónico nos podrá recetar unos yogures “Activia” para nuestros problemas de estreñimiento crónico. Y yo me pregunto, ¿serán genéricos los yogures del Mercadona? Pues no, en esto de los productos milagro, el doctor me lo deja muy claro. “O mamone o nada”. La propia multinacional francesa es clara en sus intenciones “No hacemos vista médica [término regulado para los medicamentos], pero algunos delegados comerciales nuestros contactan con profesionales de la salud para explicarles la ciencia que hay detrás de nuestros productos”. En su caso, han tratado con “médicos de atención primaria y enfermeras”.
Así que en el dulce lenguaje de las corporaciones, la forma de llegar primero al consumidor es la siguiente:
Nuestros productos, que son iguales que el resto de la competencia y peores que la auténtica receta del yogur de toda la vida, tienen que mantenerse como líderes (de hecho, piense en Yogur y dígame que marca le viene a la cabeza). Dada la incapacidad de seguir manipulando a los consumidores a través de publicidad engañosa (que fue de los L-Casei-Inmunitas convertidos en preciosos dibujitos para niños), hemos decidido ofrecer un interesante programa de incentivos entre el sector sanitario. No quiero entrar en que tipos de incentivos reciben muchos de los miembros de este selecto club profesional, pero les puedo asegurar que el bolígrafo con el que firman las recetas y que lleva estampado el logotipo de alguna compañía, es únicamente la punta del iceberg.

Aguas
La batalla de las aguas se centra en las posibles bondades a la hora de hacer los biberones de los bebés, muchos doctores indican marcas determinadas ignorando que en la mayoría de las ocasiones el agua que mana de los grifos es de mejor calidad que mucha de las embotelladas. En mi caso, prefiero pecar de “fashion” y los biberones y whiskis los preparo con “Bling” que contiene agua de las Smokey Mountains de Tennessee, espero que entre dentro de poco en la lista de recetas de la seguridad social.

Como siempre, me asalta la pregunta del millón, ¿a qué esperan nuestros gobernantes, políticos y demás trabajadores de la “res publica” para meterle mano a todo esto? Está claro que las corporaciones van a seguir asaltando nuestra mente sin ningún tipo consideraciones, la obsesión por la dieta sana pasa por llenar el carro de Krastiburguers (sólo el colesterol tiene más colesterol) pero tomarnos de postre un Actimel, eso sí, con receta médica.

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