Pensábamos que el comienzo del siglo XXI nos traería una nueva era de las luces. Sin embargo, la iluminación se nos ha quedado en bombillas de 20 watios que han alumbrado una patética crisis del “ethos” mezclada con un arrumbamiento de las creencias “mineralistas”, Arrabal dixit.
Si en los ochenta partían la pana las pulseras antirreumáticas anunciadas por la difunta y controvertida Encarna Sánchez, cuya única virtud era teñir de verde las muñecas de sus usuarios, en los noventa los chinos de la suerte causaban furor, en la actualidad al personal le ha dado por la silicona y los hologramas.
Envueltas en un aura de tecnología y objeto “cool”, las pulseras inventadas por los hermanos Troy y Josh Rodarmel, no dejan de ser un pedazo de goma con un holograma barato como el de las tarjetas de crédito.

Objetos de culto
Entonces, ¿cómo han llegado a ser un objeto de culto por el que se pagan entre 35 y 70 euros?. La respuesta no es sencilla, pero merece la pena analizarla.
Por un lado, el producto llega envuelto en un halo de misterio, Power Balance, el nombre de los dichos abalorios, poseen ”hologramas con frecuencias que reaccionan positivamente al campo magnético del cuerpo. Todo tiene una frecuencia, al igual que los móviles, el wifi, las ondas de radio y cosas del estilo, y todas reaccionan entre sí. Hay frecuencias que reaccionan negativamente con el cuerpo, pero otras lo hacen positivamente. Hemos descubierto cómo meterlas en un holograma que, en contacto con el cuerpo, te proporciona equilibrio, fuerza y flexibilidad”. Vaya, que el invento es mejor que el proyector holográfico de R2D2. En unos centímetros se condensa todo lo que se puede esperar de un producto milagro.Power Balane

En segundo lugar se ha efectuado una inteligente campaña de prescripción de producto. Una vez seleccionado el target (tontacos entre 20 y 60 años de ambos sexos y nivel cerebral escaso o adormecido con una credulidad galopante) se reparten pulseras (bajo pago o como regalo), entre líderes de opinión que encarnen los valores de la sociedad. Es decir,  la inefable Belén Esteban con su cirugía imposible, la infanta Elena, “no comments” por si acaso, o futbolistas de riñón forrado y encefalograma plano como Cristiano Ronaldo o Raul, sin descartar a políticos de postín o los enésimos participantes de Gran Muermano.
Luego viene la elección del precio, en este caso, se ha renunciado de manera inteligente a plantar batalla en el nicho de los precios bajos. Todo lo contrario, se ha seleccionado un precio exorbitante para algo cuyo coste no alcanza los 2 euros. De este modo, se crea expectación y se construye una imagen de producto de elite, lo que  tiene el efecto de ser más deseado por el grupo de consumidores al que realmente va orientado, aquellos de un perfil económico medio-bajo.
La pelota ya está en marcha, sólo queda esperar a recoger beneficios y que el fenómeno sea reproducido de manera gratuita (o a cambio de unas pulseritas molonas) por los medios de comunicación con escasos criterios de discernimiento, tal es el caso de Canal Sur y revistas del ramo deportivo. Los representantes de la marca reconocen haber colocado 300.000 unidades que suponen unos ingresos de más de 10 millones de euros. Calculen ustedes las ganancias netas…

Los sectores sanitarios las consideran un fraude y no existe un único estudio científico que avale sus beneficios por lo que la FACUA ha procedido a denunciar este producto. Esta historia demuestra la credulidad de los consumidores, la inteligente campaña de penetración de un producto y la falta de escrúpulos que demuestra algunos actores del mercado. Sólo tengo un consejo para aquellos que las hayan adquirido una de estas bonitas pulseras: por favor no las utilice con su perro, con el collar antipulgas basta.

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