Archive for junio, 2010


Sigo opinando que el Gobierno de ZP debe tener unos malísimos asesores de comunicación, o bien estos hace tiempo que se cortaron las venas con el filo de un cedé que contenía la versión flamenca del himno del partido socialista.
Si plantear una comunicación para el Presidente es complicado, imaginen lo que sucede con su ministra de igualdad, la sin par Bibiana Aido. La última perla de su sabiduría con la que nos ha ilustrado  son sus declaraciones sobre el uso del “burka”. La ministra considera un tema muy complejo establecer límites claros para el uso de prendas que degraden la condición de la mujer y en un ataque de “buen rollismo” que debe abundar en Moncloa y sus aledaños, ha abogado por un debate respetuoso, sosegado y en el que abunde la reflexión.
Existe claramente una contradicción entre los que realmente se debería de decir con lo que políticamente se dice, por el bien de la ideología “blandita” y de pensamiento débil que practica nuestro ejecutivo en la esperanza de atraerse electores y en la errónea creencia de que en libertad todo vale.
Entiendo que el debate suscitado en las últimas semanas posee mucho de oportunismo populista, ya que se han aprobado mociones contra el uso de este tipo de prendas en lugares donde no existe ni un solo emigrante.
Sin embargo, lo que está sobre el tapete es un debate que lleva mucho tiempo soslayado y que recorre de manera transversal la cuestión del laicismo del Estado.
Entiendo que vivo en una cultura de profunda raíz judeocristina y existen tradiciones de las que difícilmente podemos obviar a pesar de aspirar a un estado laico. El paseo de muñecos de madera entre jaculatorias y nubes de incienso o las demostraciones entusiastas de fieles rezando y exhibiendo símbolos religiosos.

Leo Bassi vestido de Papa en La Revelación

Lamentablemente los valores de la ilustración están perdiendo terreno en occidente. La caída del muro de Berlín marcó el inicio del fin de las ideologías de izquierda como hasta el momento se conocían. Las últimas utopías socialistas que nacieron al albur de la Revolución Francesa han desaparecido. Como afirmaba Marx, sólo queda la economía mientras que la batalla de las ideas queda reducida a cómo aplicar las medidas de salvamento del Fondo Monetario Internacional. Con el naufragio de la izquierda estamos a punto de perder también el espíritu laico. La derecha ha transformado la derrota de la experiencia marxista en una derrota de la Ilustración y del laicismo en general. La izquierda, los pensadores liberales no son capaces de oponerse a la idea de que los valores ilustrados son los mismos que los del marxismo.

Estos son los valores que deben imperar en un Estado occidental y para ello necesitamos de instituciones que los defiendan con uñas y dientes. La democracia y el sistema de valores que desde 1789 hemos conseguido en Europa no pueden ceder ante el empuje del monoteísmo radical que apela a los supuestos derechos de sus militantes. Los fundamentos ideológicos del monoteísmo están construidos sobre la creencia en un Dios que no sólo juega a los dados, sino que le gusta arrearle con ellos a todo aquel que se plantea ¿qué pinta un tipo como este montando la Creación?. Como decía Leo Bassi en su Revelación imaginaos que Josué hubiera cambiado su papel y le hubiera dicho a Dios: “Nos soprende, Dios, que usted nos pida cumplir semejante crimen (acabar con todos los hombres, mujeres, niños y animales de Jericó). Precisamente esta mañana con nuestros rabinos, hemos vuelto a leer los diez mandamientos y nos hemos fijado especialmente en el quinto “No matarás”. Esa orden de llevar a cabo una matanza va contra su propia ley, que es perfectamente clara y genialmente breve. No matarás y ¡punto!. No está escrito “No matarás, pero sí puedes cargarte a todos esos hijos de puta que viven en Jericó. Como consecuencia de esta lectura, hemos llegado a la conclusión de que usted es un tramposo y esa orden de llevar a cabo una matanza es una prueba para ver si respetamos de verdad vuestros principios, y en particular el quinto mandamiento. Y como no somos tontos, hemos decidido no matar a nadie y renunciar al regalo de la Tierra Prometida para no tener más líos con la gente. Volvemos al desierto.”

A pesar del supuesto mensaje de amor con el que las religiones nos regalan, más de 2.000 años de historia nos demuestran que estas se sustentan en la matanza, la barbarie cultural y la exclusión. Los monoteísmos son especialistas en el marketing del terror y la política de la tierra quemada. Uno de sus últimos ejemplos las palabras de misericordia que el L´Osservatore Romano, órgano de propaganda de la Iglesia Católica y el Vaticano le  dedicaban como epitafio a Saramago. Firmado por el terrorista de la información Claudio Toscani, el obituario se despachaba a gusto con comentarios tales como “una mente uncinata da una banalizzazione”, “una mente enganchada en una banalización” o “respecto a la religión, dado que siempre tuvo la mente enganchada en una banalización desestabilizadora de lo sagrado (…), Saramago no dejó nunca de apoyar un descorazonador simplismo teológico”. Todo un ejemplo de cariño y benevolencia por parte de quienes pretenden poseer el monopolio del amor al prójimo.

Por todo ello, los hechos discriminatorios y las imposiciones ideológicas no se pueden disfrazar de hechos culturales diferenciales. La línea debe estar muy clara, la lucha de las mujeres por su libertad no puede ser borrada de un plumazo ante una supuesta comprensión de la cultura del otro, que reclama unos derechos inexistentes en su lugar de origen para aquellos que le otorgan unas libertades que nunca imaginó. No quiero que la autocensura se convierta en el mejor método de respeto para quienes pretenden amordazarnos y anular nuestra capacidasd de crítica y burla.

El Estado debe ser completamente intolerante con los intolerantes vengan estos cargados de “burkas”, cruces o togas de color azafrán. Hay debates estériles que no llevan a ningún lugar y menos los que pretenden recortar las libertades, derechos y obligaciones por las que hemos luchado tanto tiempo en Occidente.

Anuncios

Siempre había pensado que el periodismo era algo más que una profesión, que este trabajo era una forma de vida que quienes la compartíamos buscábamos cambiar una parte del mundo que nos rodea. Sin embargo, la realidad siempre es más prosaica y lo que antaño era una profesión considerada socialmente que ejercíamos con orgullo, hoy se ha convertido en uno de los empleos peor considerados por los ciudadanos.
La telebasura ha universalizado la imagen del periodista pornógrafo preocupado únicamente de las vidas ajenas, del cotilleo y el murmullo de patio de vecinas. Por otra parte, los grupos mediáticos imponen una “omertá” cada vez más difícil de sobrellevar obligando a los trabajadores de los medios a autocensurarse antes que informar sobre la realidad de instituciones, partidos políticos o empresas. Se podría afirmar que sólo se informa de quienes no son capaces de ejercer influencia política o económica en el medio de turno. De ahí que la creciente concentración de medios y su monetarización vía acciones bursátiles hayan devastado el sentido real de los medios de comunicación. Éstos órganos han pasado de  ejercer un servicio social a convertirse en meros negocios en los que la hipocresía está a la orden del día.

Y en la base de esa pirámide productiva se encuentra la tropa, los redactores que son acribillados diariamente por sus jefes para que se informe de la más variopinta retahíla  de pseudonoticias que en muchas ocasiones sirven a los intereses económicos del medio de turno o son fruto de un cambalache de favores que benefician directamente al complejo político informativo.
Los periodistas somos seres sin dignidad, la perdimos tras la transición a la democracia. Somos capaces de denunciar las mayores injusticias sociales (siempre que interese a nuestro medio) pero somos incapaces de informar sobre el régimen psudoesclavista al que se somete a muchos trabajadores de la información. Para muestra la situación a la que se han visto sometidos los informadores deportivos de Málaga. Si no lo saben, el club deportivo Málaga ha sido vendido a un jeque de Qatar, en un alarde de inteligencia y buen hacer, los nuevos dueños del chiringuito, han decidido cerrar a cal y canto el estadio de La Rosaleda (situado en una de las zonas más depauperadas de la ciudad) obligando a deambular a periodistas e informadores gráficos por sus soportales entre calor agobiante, olor de orines y basura acumulada. ¿Es esta una situación que dignifique a los informadores?. Evidentemente el hecho noticioso no son los jugadores, entrenadores o portadores de petrodólares que pululen por el lugar, sino el trato chusco, chuleta y macarra al que se somete a la tribu. Salvo excepciones (como he podido escuchar en el informativo de las 14.00 de la SER), nadie informará de la situación creada. Los medios preferirán la foto del jeque y su cohorte de pelotas agradecidos hinchándose a dos carrillos, junto con los directivos del club en algún putiferio de Marbella a someter al escarnio público y merecido su comportamiento. Y en la próxima rueda de prensa a comportarse como auténticos corderitos. Sin embargo, el colmo de los colmos, es que el estadio es propiedad de la Junta de Andalucía, Ayuntamiento de Málaga y Diputación Provincial, instituciones todas ellas preocupadas en la “dignidad de la profesión”, pero que realmente buscan entradas de tribuna de gañofa para sus dirigentes. Me imagino las declaraciones presidentes, consjeros, ediles y demás cuerpo de barandas: lanzar balones fuera y dejar caer algunas migas convertidas en publicidad institucional, que para eso se acerca un periodo electoral.

La culpa la tenemos nosotros, los periodistas. Nuestra incapacidad para denunciar los sueldos de miseria, las jornadas laborales de locura, el intrusism, los negocietes de directores y gerentes, la creciente oleada de despidos en aras de rentabilizar los conglomerados mediáticos así como el silencio por decreto han convertido a la más hermosa de las profesiones en el más hediondo de los infiernos.

Hoy hablaremos de pornografía, de su uso y la influencia que tiene en la sociedad. Lo siento por los pajilleros.
El debate sobre esta actividad lúdica, calificada de “vicio” por los más extremistas, es extenso, lleno de trampas y demagogia. A la pornografía se la ha acusado de promover la irresponsabilidad sexual, el divorcio, las agresiones, pedofilia e incluso la guerra de Irak. La única consecuencia clara que provoca el consumo de pornografía es la masturbación y hasta la fecha nadie a muerto por ello. La expansión de Internet ha popularizado el consumo de porno, ya no hay que esconder la colección de revistas porno en un recóndito armario ni confundir las cintas de video con las de Blancanieves, nos conectamos desde nuestro ordenador y listos.

Las encendidas cruzadas contra la escalada del sexo son menos reveladoras del espíritu de nuestra época que las demandas de reglamentaciones pragmáticas de los lugares y horas en que es admisible. El momento categórico de la moral ha sido reemplazado por u estadio flexible: la bajada de videos porno de internet no suscita reprobaciones.
La sorpresa, muy a pesar de moralistas, fanáticos religiosos y gentes del estilo, es que recientes investigaciones muestran que las conductas nocivas, lejos de incrementarse, han disminuido, al menos en los EE.UU. como veremos. Con esto no quiero decir que la pornografía sea absolutamente inofensiva. Algunos hombres la consumen tan compulsivamente que interfiere con sus vidas y por lo tanto necesitaría una terapia decuada. Algunas mujeres se perturban cuando descubren que el hombre de sus vidas disfruta la pornografía. Quizás requieran de terapia de pareja. Cuando el porno es el único elemento que sirve para la educación, muchos jóvenes adquieren una visión muy deformada de la realidad y de la sexualidad.
Analicemos los datos aparecidos en Psychology Today. Desde 1990, la tasa de abortos en Estados Unidos ha bajado un 41%; la sífilis ha disminuido en 74%; y la gonorrea ha descendido en un 57%. También el sexo adolescente va a la baja, pues desde 1991, la cifra de jóvenes que mantiene relaciones sexuales ha decrecido un 7%; en tanto que el uso del condón ha subido un 16%, y la tasa de embarazos no deseados disminuyó 33%. El divorcio es otro aspecto social que ha bajado en un 23%; mientras que desde 1995, las violaciones han descendido un 44%.
Los datos demuestran que desde el punto de vista social la pornografía no causa un daño evidente. Algunos especialistas han propuesto que internet funciona como válvula de escape para los potenciales agresores sexuales. Sin embargo, las investigaciones en este campo son muy complicadas ya que puede reproducirse una situación en la que los hombres se conviertan en presuntos agresores y las mujeres en presuntas víctimas.
Las últimas en llegar a este extenso mercado de la carne son las mujeres, ya en el 2007 la consultora Nielsen/Net Ratings, durante el primer trimestre de 2007, se comprobó que una tercera parte de  los usuarios que recurren a sitios porno pertenecen al sexo femenino. Durante este periodo alrededor de 13 millones de mujeres estadounidenses disfrutaron de porno en-línea al menos una vez al mes.

Theresa Flynt, la vicepresidenta de Hustler Video, la rama de video de una de las publicaciones más famosas de contenidos pornográficos, asegura que el 56% de los clientes que adquieren películas en sus tiendas son mujeres, mientras asegura que esta ventaja sobre los consumidores masculinos tiene a crecer.
Las feministas más acérrimas ya no denuncian la utilización del cuerpo de la mujer como moneda del mercado sexual, se centran en los debates de la igualdad. La llegada de la mujer al consumo de la pornografía tendrá consecuencias a largo plazo, cambiarán en parte los modos, formas y paradigmas de un cine marcado por los esquemas y el machismo, este es el caso de Erika Loose productora independiente de cine para adultos que siempre se ha encargado de recordar que el sexo en el cine es mentira.

En España el caso norteamericano no parece cumplirse, según el ministerio de Sanidad las ETS (enfermedades de transmisión sexual) han experimentado un ascenso tras un descenso en la década anterior. Se llega a la conclusión de que la forma más útil de reducir estas patologías es mediante un cambio en los estilos de vida, algo que el cine porno, como elemento publicitario y de consumo, podría conseguir de la mano de las mujeres.

Los que hemos trabajado de alguna manera en los medios de comunicación, y los que todavía trabajan, mantenemos desde hace tiempo una atenta observación sobre los cambios que el entorno digital ha introducido en la prensa diaria. Al principio prever lo que deparaba el futuro era complicado, pero el paso de los años ha impuesto su realidad implacable.
El primer dato que debemos analizar es el nivel de ventas, y las ventas no es que vayan mal, están fatal. A la crisis económica (un eurito al día y algo más del doble el fin de semana suman la módica cantidad de 34 euros) se le suma el que los nuevos lectores para lo único que se acercan a un quiosco es para comprar chuches, lo que genera una caida espectacular de usuarios. Sólo en abril (según OJD), los cuatro grandes –ABC, El Mundo, El País y La Razón– perdieron 90.000 ejemplares en conjunto con caídas que fluctuaron entre el 8% y el 19% en sólo doce meses. En cuanto a difusión las cosas no van mucho mejor ya que los retrocesos rondan los 20.000 ejemplares en el caso de El Mundo, ABC y La Razón.

Como comprenderéis, el miedo que ya estaba instalado entre los gestores de los medios escritos y que habían tratado de mitigar con draconianas medidas de despido en las redacciones, ha encendido de nuevo las luces de alarma y han aumentado las presiones sobre los departamentos de marketing.
Una de las soluciones adoptadas, al margen de las tradicionales promociones, ha sido emplear una estrategia selectiva que consistente en  de vender dos diarios por el precio de uno. Es el caso de El Mundo y Marca que desde hace tres meses se venden en conjunto en la Rioja y de ABC y Diario La Rioja que lo hace desde hace algún tiempo más en esta misma comunidad autónoma.
La estrategia, o acción de marketing como les gusta llamarla a los editores, es muy simple y consiste en vender dos periódicos por el precio de uno -el del más caro-, con esto impulsan las ventas de las dos cabeceras y aumentan su difusión en la OJD. Lógicamente con mayor difusión, los grandes editores pueden ocultar en parte la grave crisis por la que pasa el sector y atraer a unos anunciantes que se baten en retirada desde hace ya dos largos años.

Es por ello que ABC y El Mundo no son los únicos. Prisa se ha sumado a esta nueva guerra ofreciendo suscripciones “conjuntas” de El País y Cinco Días, este último en crisis permanente desde hace más de un año. Por estos días, diversos comerciales del diario llaman a medios de comunicación para ofrecerles las dos cabeceras impresas por un año al precio de 483 euros más IVA, el valor normal de El País para estas suscripciones. El paquete incluye además acceso a las ediciones digitales de elpais.com y cincodias.com.

Público, fue quien comenzó a utilizar masivamente esta estrategia, aunque a nivel local el grupo Joly ya había probado suerte ofreciendo una revista del corazón cada semana con su periódico de los sábados.  En estos momentos la cabecera de Mediapubli se distribuye conjuntamente -por el mismo precio- con los diarios regionales El Periódico Extremadura, Diario de Noticias (Navarra), Diario de Noticias (Álava), Mundo Deportivo (Canarias) y Odiel (Huelva).
En este mismo periodo Público ha incrementado en un 21,83% su difusión desde los 73.113 ejemplares en abril de 2009 hasta los 89.079 registrados en abril de este año, según los datos en poder de la OJD. Es además el único diario que crece en ventas y en difusión en este mismo periodo en que sus rivales sufren para mantener sus cifras.

Los perjudicados con este nuevo planteamiento son los todopoderosos dueños de los quioscos, que evidentemente ven reducida a la mitad su comisión por lo que las tensiones podrían surgir en el futuro. Sin embargo, este tipo de medidas son sólo parches ante un futuro cada vez más negro. La lógica y los datos invitan a pensar que quienes no se hayan adaptado al medio digital y sus variantes portátiles (ipad, ipod, tablets, papel digital..) verán comprometido su futuro. La conversión al html5 plantea más problemas así como la integración de video en tiempo real.
Los gerentes de los medios han de comprender que el paradigma informativo ha cambiado y que parte de esa información fluye por canales alternativos que se escapa a su control y escrutinio. A su vez los lectores han de comprender que la información de calidad cuesta dinero y que acceder a la información que ofrezcan los medios habrá que pagarla, eso si, quizás mediante una fórmula que combine volumen y una capacidad de selección “a la carta”, ago que choca con el tan español concepto de “todo gratis”. El gran reto se situa en cómo rentabilizar a nivel publicitario los medios digitales, las fórmulas todavía están en pañales y no son satisfactorias ni para anunciantes ni para las epresas editoras.

Los lectores (sobre todo quienes compran los periódicos tradicionales) irán trasvasándose desde el papel a los formatos digitales, de manera que algunas cabeceras locales desaparecerán. El futuro de la edición diaria es oscuro, apuesto por una reconversión que dará lugar a periódicos digitales durante la semana y publicaciones en papel los fines de semana de una mayor densidad y especialización. Eso si, en un sector adelgazado donde sólo sobrevivirán los granes diarios de referencia y alguna cabecera local de importancia.

Quizás haya llegado el momento de que dejemos de insultar a los políticos. Como siempre cuando ya no queda nada por desvelar, el sacar algo a la luz se convierte en una rutina industrial. La indignación se consumo a sí misma, y el desprecio consensuado se conforma con encogerse de hombros. La clase política se caracteriza por el dominio de la medianía, el fracaso del discernimiento, el pensamiento a corto plazo, la ignorancia conceptual, la obsesión por le poder, la codicia, el nepotismo previsor, la corrupción y la arrogancia. Las facturas de gastos ficticias y el fraude fiscal tienen en occidente la consideración de divertido deporte popular. Lamentablemente los emolumentos del personal político, no permiten la menor consideración con los sueldazos de los directivos de medios de comunicación o la banca, quienes consideran su propio fariseísmo como legítima fuente de ingresos.

Las acusaciones de que los políticos se llenan los bolsillos, probablemente digan más de los acusadores que de los acusados; revelan la secreta envidia al caballero de industria que vive a costa de los demás y un desconocimiento de la realidad económica.
Las aportaciones para campañas electorales, las subvenciones, las cantidades destinadas a las fundaciones políticas, los fondos reservados y los avales constituyen una destrucción de capital mucho mayor que todos lo planes de jubilación que puedan tener nuestros políticos.
No se comprende por qué los políticos habrían de ser más duros de mollera que las demás personas; pero una y otra vez comprobamos que incluso unos signos unívocos como terribles derrotas electorales, no bastan para que la clase política aprenda la lección.
¿De qué forma y con qué fin llega una persona a la política? Si echamos una mirada a la trayectoria personal de Madrid, Sevilla o Bruselas, nos daremos cuenta de que el político profesional es, por regla general, una persona sin profesión. Ya durante la adolescencia pasa horas y días enteros en una organización escolar o universitaria: porque sólo aquel que descuida sus estudios, es decir, aquel que estudia lo menos posible, podrá llegar a portavoz, delegado o presidente. Se trata de una carrera muy dura, que consiste básicamente en desarrollar la actividad de los codos. Pero una vez superada la ardua tarea de pasar sucesivamente por la agrupación de barrio, el comité local y el consistorio municipal, ya no será necesario buscarse sustento.
Podríamos describir este tipo de carreras desde dos perspectivas: Visto desde fuera, se trata de un empleo a tiempo completo, que exige una atención constante. Los continuos forcejeos y las enconadas luchas de trincheras no permiten ni un respiro. Las negociaciones del grupo político, los debates sobre los estatutos y las intrigas de salón dejan una experiencia muy singular: Y aquel que finalmente consigue que su nombre figure en la papeleta electoral o que logre alcanzar la vicepresidencia de alguna organización, por regla general tendrá que conformarse con el déficit de realidad que defenderá encarnizadamente frente a cualquier ataque.
Aquellos que acceden a puestos directivos de empresas por su valía personal habla con desprecio no disimulado del personal político, algo que da que pensar. Y lo hacen no sólo poque tienen a los políticos profesionales por unos ignorantes, sino porque consideran que toda su actividad es de un vacío insoportable.
Así que mejor que insultar a nuestros políticos hablemos de su miseria. Una miseria de naturaleza existencial. Lo primero que salta a la vista es el increíble aburrimiento al que se exponen. Todo es repetitivo e igual: exposiciones, disquisiciones, debates en donde no existe el factor sorpresa. La principal tarea de un político es asistir a reuniones, presentaciones y sesiones. Todos se resumen: parlamento, senado, comisiones, subcomisiones, consejos asesores, patronatos… Así pues, un político profesional invierte largos años, posiblemente incluso décadas, en asistir a reuniones.

Otra parte de su tiempo se va en leer correo, correos electrónicos, informes, boletines, queda excluida cualquier otro tipo de lectura, excepción hecha por el periódico oficial de turno. Este problema se agrava con el denominado “sistema de lectura indirecta”, provocado por el abuso de los recortes de prensa, noticias filtradas que cada vez más protegen al político de hechos desagradables.
La exteriorización de los sentimientos no está permitida se sustituye por una necesidad permanente de hacerse publicidad que se traduce en mascaradas, reuniones carnavalescas o la asistencia a los más abyectos y vergonzantes programas de televisión. A sonrisa forzada y la simpatía afectada son tareas totalmente normales durante cualquier campaña electoral. El político se ve sometido a un escrutinio permanente por parte de los objetivos de las cámaras y las incomodas preguntas de algunos díscolos periodistas.La miseria básica de todo político es su total aislamiento social. Incluso los privilegios de los que goza, y que le suelen reprochar incansablemente, contribuyen a aumentar su infortunio.
Peor suerte corren aquellos que son alejados del aparato del partido, una oscura dirección muy bien remunerada o un despacho en Bruselas marcarán el fin de toda una vida vacía de contenido. Por que ¿a quién se pe ocurriría contratar a una persona que no ha estudiado nada en concreto?.Por todo ello, y como cualquier colectivo dependiente, como alcohólicos, ludópatas o sexoadictos necesitamos conocer su patología antes de lanzarnos a la crítica abierta.

A %d blogueros les gusta esto: