Resulta fascinante el gigante Google. San Ojos Saltones, ese simpático buscador al que todos nos adherimos sin pensarlo hace una década es hoy uno de los gigantes más aterradores del mundo de la información.
Al margen de sus incontables problemas por la aplicación de sus revolucionarias ideas en cuanto a la privacidad de los ciudadanos se refiere, las sospechas que levanta como monopolio indiscutible y su gestión de los datos extraídos de nuestros navegadores, existen curiosas e incluso malévolas implicaciones cuando trabajamos con el posicionamiento.
Supongo que a estas alturas a la mayoría de los lectores les suena el término “adword”, es decir los enlaces patrocinados que el poderoso buscador coloca por encima de las búsquedas y en la barra lateral. La presencia de los enlaces patrocinados representa una información añadida a los resultados de búsqueda.
La tarea de posicionamiento se ha vuelto en una auténtica obsesión entre todos aquellos que trabajamos en el mundo del marketing. Los enlaces “de pago” pueden generar “ruido” en el proceso de visualización de los resultados por parte del usuario y provocar, de este modo, un cambio en su comportamiento de navegación.

Imaginad que nos hemos matado a posicionar nuestra web y esta aparece en el primer puesto de los resultados de búsqueda, ¿Afecta al comportamiento del consumidor la presencia de anuncios patrocinados?
Pensaríamos que si el resultado de la búsqueda natural en Google es exactamente lo que el usuario está buscando, éste haga clic sobre él. Desafortunadamente, el comportamiento de los internautas es, en ocasiones, diferente al que esperamos, si a esto le añadimos el hecho de que un competidos pudiera aparecer por encima de nuestra web a través de resultados patrocinados, el pánico comienza a calar en nuestros cuerpos.
Recuerdo que uno de los consejos que daba a mis alumnos era que cubriesen todos los huecos posibles para proteger a su marca o producto, principalmente de la competencia y de los intermediarios que se aprovechan de nuestros esfuerzos y que finalmente incrementarán los costes sin aportar clientes.
Entonces, si estamos posicionados los primeros y hemos cubierto todos los huecos ¿Es necesario invertir en enlaces patrocinados? ¿qué puede aportar pagar más por nuestra marca o producto? Pues sencillo: más ventas.

Quien apuesta por pagar y aparecer en los enlaces patrocinados consigue una posición más en la página de resultados, aumentando así las posibilidades de que el usuario visite su web. Recordemos que Google así como los demás buscadores (¿ah, existen otros?), devuelve 10 resultados por cada búsqueda realizada. De estos sólo 6 atraen la atención del usuario (y sólo podremos recordar 5 categorías de producto) siendo el primero de ellos el que tiene un 40 por ciento de posibilidades de ser seleccionado. Si queremos aumentar nuestras posibilidades de éxito, las empresas que están en la primera posición de búsqueda natural por su marca comercial, pueden incrementar sus beneficios hasta un 23 por ciento si además aparecen como enlace patrocinado de esta búsqueda.
Lo curioso es que el hecho de aparecer en los resultados patrocinados no produce un aumento en el número de visitas de la web pero aumenta la propensión a la compra de los usuarios, amentando los ingresos.
El efecto causado es el refuerzo de la marca aumentando la credibilidad de esta. Por lo que no sólo interesa posicionarse el primero sino que pagar por un enlace patrocinado proporciona un plus de ventas en nuestra web. Sin embargo un consejo, en internet no hay reglas ciertas y si usuarios únicos con una capacidad de selección e influencia desconocidos hasta el momento.

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