Continuaré hoy analizando el papel de los medios y en especial la prensa escrita en el nuevo orden mundial de la información. Coincide que hoy ha sido publicada la segunda oleada del EGM (Estudio General de Medios), panel que deja muchas zonas grises y cuya metodología es bastante discutible. Sin embargo, y a pesar de las dudas que genera, el EGM es un excelente instrumento para observar tendencias (o trends como ahora los modernos del mundo de la comunicación “twitofascebukera 2.0” les gusta decir), lo que aclara es que la prensa escrita sigue perdiendo lectores a marchas forzadas. Lo que más llama la atención es que Público gana lectores sumando 239.000, 17.000 más que el año pasado por las mismas fechas, un 7,7 por ciento, mientras que el ABC, el gran fiasco de Vocento, logra avanzar un raquítico 3,2 por ciento; El País ha reducido un 4,2 por ciento su audiencia, un 1 El Mundo mientras que La Razón se desploma dejando en el camino a casi el 11 por ciento de sus lectores. En su conjunto, los diarios españoles tienen 15.309.000 lectores, es decir, 747.000 menos que hace un año, lo que supone una caída cercana al 5 por ciento. Si cruzamos estos datos con el número de fallecidos a lo largo de 2009 en España, observamos que la prensa pierde más lectores que el número total de fallecidos anuales. Teniendo en cuenta la segmentación de los lectores de prensa, que superan con largueza los 30 años de media podemos afirmar que sus lectores se mueren y los que sobreviven sucumben a Internet.

Penetración sgún segmentación de edades

Bien es cierto que los consumidores tradicionales de papel son muy reacios al cambio de paradigma. El rito del quiosco, leer la prensa en el metro y disfrutar los fines de semana pasando páginas disfrutando de su tacto les hace complicada la reconversión, sobre todo los que superan los sesenta años de media. Los jóvenes lectores lo tienen claro, pasan del papel y tienen a Internet como su primera fuente de información. Y digo Internet, ya que existe una clara tendencia al abandono de los medios tradicionales a favor de fuentes alternativas de información representadas en lo que se viene a llamar Web 2.0.

Ante este panorama, la reacción de la prensa escrita está siendo lenta, no dudaría en calificarla como de agónica. Durante la década prodigiosa de la bonanza económica los grupos de comunicación hicieron su agosto cobrando tarifas astronómicas por su publicidad impresa. Empresas interesadas en comprar voluntades y posicionar sus marcas a cualquier precio, medios hipertrofiados en sus plantillas que creyeron nadar en la abundancia e instituciones encantadas de haberse conocido produjeron las semillas del desastre que se avecina. Los despidos de periodistas, más de 3.000 entre el pasado año y este semestre, a lo que hay que sumar las cada vez más magras plantillas de los departamentos comerciales son la demostración de que las cosas no andan bien. Este es el fin de fiesta de un carnaval del que muchos han recaudado cantidades ingentes de dinero mercadeando con información, influencias y falta de ética. Lo grave es que la falta de soluciones imaginativas, de adaptación a la realidad que se está imponiendo. En este terreno, el principal problema es la resistencia de los españoles por pagar por la información que obtienen en Internet. El experimento de Orbit, una edición digitl de El Mundo al margen de la versión online del propio diario y especialmente pensada para formatos como el Ipad y que permite una actualización casi inmediata de la información. El propio Pedro J. se sorprendía al reconocer que el nuevo formato ya contaba ya con algo más de 14.000 suscriptores (un ridículo 0,2 por ciento de sus lectores diarios). «The Times» y su edición dominical, «The Sunday Times», empezaron a cobrar ayer por sus contenidos digitales. Para acceder a sus páginas en internet los lectores tendrán que abonar una libra diaria, por ese precio se podrán consultar ambas publicaciones y pagando dos libras se tendrá derecho a una suscripción por una semana, aunque la oferta de lanzamiento es de dos libras por treinta días. La publicidad online es un quebradero de cabeza para los ejecutivos publicitarios, sus niveles de ingresos no son suficientes para mantener las actuales estructuras y la pérdida de lectores hablan del decreciente poder de decisión de la prensa tradicional.

Mientras esto ocurre, los chicos de Cupertino han  presentado su plataforma publicitaria, IAds para Ipod e Ipad. La nueva plataforma iAd comenzará su andadura con campañas de publicidad móvil de grandes marcas globales, incluyendo AT&T, Best Buy, Campbell Soup Company, Chanel, Citi, DirecTV, GEICO, GE, JCPenney, Liberty Mutual Group, Nissan, Sears, State Farm, Target, Turner Broadcasting System, Unilever y The Walt Disney Studios. Apple ha decidido restringir el uso de su nueva plataforma publicitaria para aquellos proveedores de publicidad vinculados a desarrolladores distintos del suyo. Esta norma excluirá a muchas redes de desarrolladores de publicidad en dispositivos móviles, como el AdMob de Google. Un tercio de los anuncios gestionados por esta compañía, por la que Google pagó 750 millones de dólares en noviembre del año pasado, va a parar a equipos de Apple.

El gigante de las búsquedas parece haber encontrado en la compañía de la manzana la horma de su zapato. Desde su dominio en la publicidad a través de Internet, que ahora Apple quiere invadir con los móviles como grandes aliados, Google lanzó un órdago a la compañía de Jobs y al resto de la industria del software, incluida la cada vez más desubicada y lenta Microsoft, con Android, su sistema operativo para dispositivos móviles.

Los chicos de Facebook parecen haber encontrado su piedra filosofal.  A tenor de las últimas cifras que han trascendido, parece que su modelo de negocio basado en la publicidad funciona mejor de lo que estimaban los analistas. Fuentes cercanas a la compañía (como empresa privada, no da cifras de negocio) aseguran que Facebook ya es rentable y que facturó el año pasado cerca de 800 millones de dólares (648 millones de euros), más del doble de la cifra registrada en 2008. Este año, se estima que podría ingresar entre 1.000 y 1.200 millones de dólares. La red social tiene ahora dos grandes prioridades: sumar anunciantes e impulsar su expansión en aquellos países en los que no es líder. Facebook incorporará herramientas de geolocalización especialmente pensada con objetivos comerciales así como una mayor facilidad para la venta de juegos online.

Todo un futuro incierto a los que algunos ya le están sacando un gran provecho (vean el caso de PRnoticias).

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