Todo se juzga por la apariencia; lo que no se ve no tiene valor, no es bueno perderse entre la muchedumbre ni quedar en el olvido. Hay que destacar. Llamar la atención a toda costa. La historia contemporánea ha supuesto el fin del ciudadano abstracto y el principio del “sobjeto”, interactivo, despojado de los caracteres que nos blindan de las influenzas exteriores. Sigilosamente se ha colado entre nosotros el sujeto dúctil que vive en la época conectiva carente de corte político, filosófico o moral. Es la época de la colectividad acefálica y en este contexto, ¿qué hay mejor que convertirse en un producto?

Si su hedonismo, necesidad de equilibrio emocional o su miedo al vacío de la soledad es notorio, no se preocupe, renunciar al concepto de ciudadanía y avanzar al mundo del “yo-producto” aliviará sus penas.Belén Esteban, mujer producto

Defínase, ese el primer paso que debe dar. ¿Quién es usted?, no debe padecer la misma enfermedad que el resto de los productos, no intente ser de todo para todos. La parte más difícil es escoger el concepto específico del cual partir; no obstante deberá hacerlo si quiere sortear la barrera de la indiferencia de las masas. El primer paso será entonces aislar el concepto que usted utilizará para establecer una posición a largo plazo. Algo que no resulta fácil pero cuya recompensa puede ser magnífica.

El segundo paso es asegurarse de que su nombre es el correcto. ¿Sabe quien era Marion Morrison? Sí le sonará, sin embargo, el nombre de John Wayne. Evite siempre la trampa de la falta de nombre y cuando lo elija tenga en cuenta que conecte con la base sociológica a la que quiere dirigirse. ¿Recordaría alguien el nombre de Stafani Joanne Angelina Germanotta? Pero si les decimos que se trata de Lady Gaga todo cambia.

Una vez que hemos seleccionado un nombre, tendremos que buscar una idea que montar. Sabemos que una idea nos puede llevar a lo más alto; pero en ocasiones las personas esperan demasiado de una idea. Usted debe estar dispuesto tanto a exponerse al ridículo y a la controversia, como a ir en contra de la corriente.

El siguiente elemento sobre el que debemos trabajar es la fe. Debemos confiar en los demás y en sus ideas. En muchas ocasiones las mejores ideas para aplicar sobre nosotros mismos vienen de terceras personas ya que nosotros no nos vemos igual que los demás.

Parece sencillo pero usted corre el riesgo de convertirse en un producto que nunca hubiera deseado. Este es el caso de la inefable Belén Esteban, un producto sin control propio con fecha de caducidad. La madrileña se arrastra por Telecinco que la explota a placer ofreciendo al público todos los detalles de su vida personal, baños de lágrimas incluidos, sin otro aliciente que el de un rostro desfigurado por una terrible cirugía estética y una cortedad de neuronas apabullante.Lady Gaga en una de sus presentaciones

Mantenerse en la cúspide necesita de inteligencia y autocontrol. Manejar a la perfección las dosis adecuadas de misterio y novedad. Ahí tienen el ejemplo de Lady Gaga, una alumna aventajada del marketing y el personismo. La diva del siglo XXI es la persona más buscada en Internet, sus apariciones públicas van acompañadas siempre de una mezcla muy estudiada de polémica y novedad. Vestidos confeccionados con lonchas de carne, taconazos y pelucones imposibles forman parte del universo kitch de este producto pensado para un consumo rápido.

Las tecnologías 2.0 ayudan a la promoción y a la ilusión de un contacto permanente entre fans y las rutilantes estrellas del panorama mediático. Genere ruido en redes sociales, webs y no se olvide del mundo catódico y su émulo youtube.Un consejo final, no es bueno estar siempre en el candelabro “desaparecer” para reaparecer con más fuerza y nuevas ideas puede ser una de las mejores estrategias que usted pueda seguir.

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