Está semana casi me revienta la cabeza. Las gentes que pululan por la Unión Europea están consiguiendo que los europeístas nos escondamos y nos sintamos completamente timados. Si Konrad Adenauer y compañía levantasen la cabeza… Parece ser que la última generación que tuvo claro sobre el proyecto de Europa fue la de Mitterrand, Kohl y González. Lástima que este último se haya quitado, por fin la careta, y demuestre que sus intereses se alinean con los su amigo Carlos Slim. Para eso se ha hecho con parte del Grupo Risa y ahora exige que los salarios se reduzcan un 50 por ciento. Que empiece González, que ejerce de asesor del “muchimillonario” Slim a renunciar a sus prevendas como ex presidente. ¿Se creerá González lo que escribe en ese libro sobre su idea de Europa? Es lo malo de los “perriflautis” metidos a neoliberales. Pero hoy quiero centrar mi atención en el Gobierno teutón, que últimamente nos hace vivir momentos amargos.

El gigante europeo tiene como gobernante a una señora indecisa que lidera una coalición muy inestable de derechas formada por la CDU y la CSU. La Canciller alemana Angela Merkel, no es precisamente un líder del que se pueda esperar retórica, como muestra su biografía (Wikipedia) de la que extractaremos algunos párrafos:
“Nacida en Hamburgo en 1954, Angela Merkel, hija de un pastor protestante, vivió desde que tenía pocos meses en la RDA, bajo los rigores del régimen comunista, y no fue disidente, sino militante de la Juventud Alemana (comunista)”…”no entró en la política hasta el derrumbe del Muro, en noviembre de 1989, y realizó una meteórica carrera: ministra de Juventud y Familia (1990-1994) y del Medio Ambiente y Naturaleza (1994-1997), estrecha colaboradora del canciller Helmut Kohl, y al retirarse éste, secretaria general (1998) y presidenta del partido, cargo para el que fue elegida el 10 de abril de 2000”… “Merkel mostró una tenacidad admirable en la lucha por el poder desde que fue elegida secretaria general en 1998. Durante el cataclismo que sacudió al partido por los donativos ilegales (las cajas negras), que se llevó por delante al heredero de Kohl en la presidencia del partido, Wolfgang Schäuble, su ambición política prevaleció sobre el respeto que profesaba a su mentor”…”No sólo censuró a Kohl en un artículo de prensa que causó sensación, sino que abogó por un nuevo impulso que liberara al partido de la pesada herencia”.
Creo que con lo anterior es bastante. Alguien capaz de escribir contra su mentor caído, no demuestra precisamente buenos antecedentes para esperar de él algo positivo. La historia nos ha deparado una figura más bien siniestra para pilotar los destinos de la zona, en tiempos tan complicados.
Las recientes críticas a las que fue sometida en el parlamento alemán, dejan claramente de manifiesto que existe una fuerte oposición alemana a la postura de los neoliberales, por ella encabezada. Así, Frank-Walter Steinmeier (SPD), Vicecanceller y Ministro de Asuntos Exteriores alemán en la anterior etapa (con Merkel de Canciller), que tanto contribuyó a las mejores medidas para combatir la crisis (impulso fiscal, incentivos al mantenimiento de los puestos de trabajo…) no dudó en acusar a Merkel de no percatarse de la gravedad de la actual crisis y actuar de modo irresponsable, al oponerse al aumento del Fondo de Estabilidad Europeo y a la emisión de eurobonos, lo que estaba poniendo al BCE en una posición peligrosa, negándose además a escuchar las señales de alarma. Precisó también, que la falta de medidas de Merkel, tenía un alto precio. Propugnó adicionalmente, una serie de medidas, entre las que estaban, el incremento del fondo de rescate, la emisión de bonos y una mayor cooperación política y fiscal, entre los miembros de la eurozona.

Merkel, en un parlamento en que no parecen existir voces anti-europeas, se mostró (¡cómo no!) europeísta por los cuatro costados, llegando a afirmar que “el euro es nuestro destino y Europa nuestro futuro común” o “Europa sólo triunfará si trabajamos todos unidos” Naturalmente, sus conciudadanos parlamentarios, que la conocen muy bien, no se dejaron impresionar y arreciaron en sus críticas, a pesar de tales declaraciones, que hubieran firmado gustosamente Willy Brandt, Helmut Schmidt, Helmut Kohl o Gerhard Schröder.
Así Jürgen Trittin, líder de los Verdes, la acusó de carecer de una idea clara sobre la delicada situación, dar una importancia desproporcionada a las políticas de ahorro y rechazar ideas muy útiles, como los bonos europeos.

Los próximos meses serán decisivos para calibrar si Merkel entra en razón. Un punto muy positivo es que Merkel puede no estar muy preocupada por la suerte de los ciudadanos de a pie alemanes y mucho menos todavía por los de la Europa periférica (entre los que, lamentablemente nos encontramos), pero si los bancos españoles sufren un colapso, los alemanes se verán arrastrados sin remisión, y ahí sí que adelantamos como más que probable, que Merkel intervendrá con toda la energía necesaria, para poner un cortafuegos y evitar que se desencadene esa situación. La presión es tal que dentro de unos meses Merkel visitará España y exigirá que el gobierno Español, encabezado por un Zapatero desaparecido de la escena, haya cumplido con los recortes exigidos. Parafraseando al gran Woddy Allen, “Cuando escucho a Wagner durante más de media hora me entran ganas de invadir Polonia.”

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