En un artículo anterior anuncié el final de una de las profesiones de moda: la de Comunity Manager. Mientras esta extinción anunciada se produce, algunos cachondos se han dedicado a analizar lo que ocurre en las cabecitas de estos profesionales.

Piñata: aunque te peguen de palos, siempre tendrás que tener un caramelo a mano para ofrecérselo a tu “agresor”.

Conserje: capacidad para ofrecer una atención personalizada incluso en asuntos que deban ser resueltos fuera de la comunidad.

Escultor: capacidad para navegar en la conversación de la comunidad -en ocasiones bastante ruidosa, y extraer información útil y valiosa tanto para la marca como para el cliente.

Guerrero anti-spam: en permanente estado de alerta ante posibles spammers, y hábil para blandir y usar el banhammer para bloquear a aquellos usuarios que no sigan las reglas de la comunidad.

Empatía: capacidad para percibir las “vibraciones” de la comunidad, sea twitter, facebook, un blog o cualquier otra plataforma. Vamos, lo que viene a ser conectar y ponerse en el lugar del otro.

–  Mediavore: primera vez que escucho esta palabra, oigan. Tal y como dice la infografía, capacidad para conocer múltiples plataformas y medios online, como foros, redes sociales, webcasts y poder saltar entre ellas.

Regulador del tráfico: capacidad para saber a qué persona de la organización debe consultar o transmitir determinados mensajes en cada momento.

Animador: capacidad para anunciar novedades y dinamizarlas para que tanto la empresa como los clientes logren sus objetivos.

Jardinero: capacidad para supervisar con diligencia las conversaciones, clientes e ideas generadas como si se trataran de las plantas de un jardín (con mimo y dedicación).

Esponja: capacidad para absorber todo lo que se cueza a tu alrededor, medir la “temperatura emocional” de tu comunidad para poder analizar la salud, satisfacción y engagement de la misma.

Vía: GetSatisfaction

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