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Si señoras y señores, parece que los mercados, a tenor de las nuevas “reformas” anunciadas por nuestra Primera Dama ZP, han frenado su caída libre. Menos Estado y más privatizaciones. Sinceramente, ya no se lo que pensar: si volverme un “neocon” trasnochado de colmillo afilado, trajes de 3.000 euros (que se lo digan a más de uno) y mujer florero requetemona. También podría convertirme en un progre trasnochado de chaqueta de pana raída, palestino al cuello y pelo churretoso.
La verdad es que lo que veo a mi alrededor me dan ganas de vomitar. Sin ir más lejos esta semana, cuando caminaba por las calles de Madrid, observé esa bonita publicidad del sindicato CC.OO. (pronunciado a la manera del insigne comediante Urdaci) en el que se vanaglorian de poseer más de 1.300.000 afiliados. Supongo que esos bonitos mupis salen de los bolsillos de todos los españolitos que vía fondos de formación, liberados y mafioseo institucional pagamos a escote la fabulosa campaña. Supongo que los mafia-sindicatos (que conforman un conglomerado digno de estudio y a cuyos líderes habría que guillotinar al amanecer en la plaza de la Vendome al son de los tambores), ya se estarán peleando por quítate que quiero colocar a mis amiguetes entre esos 1.500 orientadores que nuestro Primer Ministro, Rubalcaba ha anunciado que iba a poner a disposición de los parados. Como dirían en Andalucía con cara de pocos amigos, “que esta nueva hornada de enchufados orienten a sus muertos”, que también deben estar revolviéndose en sus camposantos.
Mientras nos apretamos el cinturón hasta la asfixia, nuestra clase política no quiere enterarse. A estos vagos redomados, les sugeriría coger más el metro y gastar más suela de zapato con más sueldo que la extinta ayuda social de 420 eurazos. Seguro que Cospedal, Pajín y compañía no iban a tener ni para manicura. Capítulo a parte son nuestros Cortijos Autónomos, eso de la moderación en el gasto no va con ellos. Con unas elecciones a la vista ¿quien va a dejar de subvencionar la sopa boba?

Wikileaks

Para colmo nos enteramos esta semana, gracias a un tipo de que se cree la democracia, Julian Assange, que dirige Wikileaks, el pasteleo que se traen nuestros jueces con el amigo americano. Pensé que eso del Departamento de Estado de los EE.UU era algo más serio, pero me rilo de los cables que parecen una novela por entregas de Teleindiscreta. El putiferio en el que se ha convertido Europa y lo “mierdecillas” parafraseando a Reverte, que son los gobernantes del Continente, lo saben hasta en el último iglú de Finlandia. No hace falta ver mucho la tele para darse cuenta de que Putin es un macarra, Berlusconi un putero, Merkel una floja y Zapatero un flipao suicida. Para eso no hace falta cables ultrasecretos y fiestas en las embajadas poniéndose hasta las cejas de canapés de caviar iraní. Luego viene lo de nuestro poder judicial, tirándose los trastos y quedando como el culo. Lo que más les deseo, es que les pille una reforma del santo poder y los deje, en la puta calle, por vagos y marujas.
La campaña de difamación y acoso contra la web y su promotor ya ha comenzado. Cualquier maniobra sirve para desacreditar a quienes se preocupan de arrojar luz sobre las tinieblas de las mordazas que los gobiernos se empeñan en imponer sobre los asuntos que conciernen a toda la ciudadanía. Todo en nombre del bien común. ¿Pero quién se ocupa de establecer ese bien común? Yo creía que eso de procurar el bienestar consistía en que gozásemos de empleo, igualdad de oportunidades y un sistema bien administrado. La realidad es mucho más prosaica y lo que nuestros políticos y jerifaltes ocultan, son sus miserias y su cutrerío casi innato. Para todo hay que valer en esta vida.

En España no hace falta ni wikileaks, el patio de vecinos que es nuestro país, permite que cualquier indocumentado se dedique a largar a destajo. Otra cosa es que algún medio de comunicación lo cuente, como es el caso de la carta que los empresarios enviaron al Rey y en la que calificaban de “democracia de incubadora” a nuestro sistema político. En el documento, se manifestaban muy preocupados por la clase política, el sistema educativo y el judicial reclamando medidas de reforma urgentes.

A la carrera, y bajo el supuesto de que ya estaba programada,  nuestra Primera Dama se ocupó de convocar a los recalcitrantes a una reunión con el fin de acabar con el movimiento sedicioso. Los 40 elegidos para la gloria compartieron palmaditas en la espalda y buenas palabras. Mientras tanto, pequeños empresarios, currelas, parados y pensionistas asistimos a este circo con cara de circunspectos. Si salimos de esta no será gracias a esta pandilla.

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Uno de los efectos más indeseables de la guerra global contra el terrorismo fue el aumento de la vigilancia que ejercen los gobiernos, en nombre de la seguridad, sobre las comunicaciones. En un mundo tan complejo donde la red ha invadido todos los ámbitos de la comunicación y nuestras vidas pasan a ser bits y datos digitales. Podría pensarse que el cambio que se produjo en la administración norteamericana habría relajado la labor de control y espionaje ejercida sobre los ciudadanos del planeta pero no ha sido así.

Sin embargo, la administración Obama ha ampliado la vigilancia masiva sobre las comunicaciones electrónicas personales en las que se incluyen la supervisión de Internet así como de los ordenadores privados. La cosa no queda ahí, existe un importante paquete de leyes que confieren atribuciones a las agencias gubernamentales responsables de la vigilancia. Uno de los problemas es conocer las agencias que ejercen ese control, sabida es la opacidad de muchas de ellas y la dificultad de su control por parte del órgano legislativo.

 

Internet, campo de batalla

Como parte del modo de pensar norteamericano, el gobierno ha reclutado a empresas privadas para efectuar esta vigilancia. Un aterrador ejemplo de este plan es el Acta de Caber Seguridad 2009. En ella se faculta, tras declararse una emergencia cibernética, a controlar las redes privadas de ordenadores así como a clausurar, mediante orden presidencial, todo el tráfico de Internet en los EE.UU. La misma ley permite un “mapeo periódico” de las redes privadas críticas para la seguridad nacional así como exigir a los compañías proveedoras “compartir” la información con las agencias gubernamentales que lo exijan.

El ejemplo norteamericano es seguido de cerca por los gobiernos europeos en un intento de controlar, inicialmente las supuestas amenazas terroristas a pesar del músculo demostrado por organizaciones civiles y algunos ejecutivos por limitar el acceso a los datos que los ciudadanos exponen en la red.

 

El origen

El origen del espionaje electrónico tiene sus inicios ya en la década de los cincuenta cuando se desarrollan los primitivos programas de espionaje telefónico. Hace una década se dio a conocer el programa “Carnivore” utilizado durante años por el FBI para controlar los movimientos terroristas. El programa se instala en los servidores telefónicos y de Internet y tras una solicitud judicial rastrea las comunicaciones del sospechoso en cuestión. Su homólogo europeo recibe el nombre de Enfopol, que está bajo control de un comité creado bajo los auspicios de los acuerdos de Maastrich que posee la denominación de Comité K4. Una de sus recomendaciones era que se adoptase su resolución de control de las comunicaciones sin necesidad de debate público.

Echelón, la red espía

Pero la más potente herramienta de espionaje electrónica está en manos de la Agencia de Seguridad Nacional norteamericana (NSA) y que tiene por socios a los servicios secretos de Reino Unido, Canadá y Nueva Zelanda. Su nombre, Echelón una red espía de 120 satélites y que controla más de tres billones de comunicaciones simultáneas. La utilización de Echelón ha sido controvertida, se acusa al gobierno norteamericano de ponerlo al servicio de la compañía Boeing para conocer las ofertas de su competidora europea, Airbus y superarla en diversas adjudicaciones. También se ha especulado que uno de los acuerdos a los que llegó la administración Aznar y la del Presidente Bush sobre la utilización de dicho sistema para perseguir a los terroristas de ETA, gracias al apoyo español a la invasión de Irak y la invasión de Afganistán.

Los gobiernos de otros países han desarrollado servicios similares como el israelí (que con toda probabilidad tiene acceso a Echelón), Rusia bajo control del FSB y China. El gobierno de este último utiliza de manera masiva a hackers que se encargan de infiltrarse en las redes militares occidentales así como del robo de documentación comercial, proyectos y patentes. El ascenso del gigante asiático ha venido acompañado de una intensa actividad de su espionaje, sobre todo, de las comunicaciones electrónicas, suponiendo una de las mayores amenazas para la seguridad y libertad de los ciudadanos occidentales.

Es de prever que la tensión entre los derechos fundamentales y las capacidades tecnológicas de estos programas vayan en aumento. Bajo el manto de la lucha contra el terrorismo se abre un espacio donde la libertad pierde terreno a pesar de que el mecanismo más utilizado por el terrorismo islámico son los correos humanos, indetectables por la tecnología.

Artículo publicado previamente en El Analítico

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